UNSA : Alumnos ingresantes reclaman ser incluidos en el comedor

Locales07/04/2026 Belén Cazón

​La vida del estudiante universitario en el norte argentino suele estar lejos de la comodidad y muy cerca de la resistencia. En la sede Orán de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), las historias de quienes llegan desde los pueblos del interior se repiten con un denominador común: el esfuerzo económico y la lucha contra un sistema que no siempre contiene. Muchos jóvenes llegan a nuestra ciudad cargando una mochila llena de ilusiones, pero también de renuncias. Es el caso de quienes, teniendo la vocación de ser pilotos de avión y contando con un Aeroclub aquí mismo, deben desistir debido a los altos costos del curso. La elección de una carrera en la UNSa termina siendo, en muchos casos, una opción para "no perder el año" frente a la imposibilidad de costear los sueños originales.

​Para estos estudiantes, radicarse en Orán implica un desafío logístico que golpea directamente el bolsillo. Los alquileres, que incluso compartidos con hermanos pueden alcanzar los 400 mil pesos, representan una carga pesada para las familias del interior. A este gasto se suma la carencia de una red de asistencia alimentaria accesible para todos, ya que muchos alumnos se encuentran con la respuesta de que "ya no hay cupos" para el comedor. La inclusión en el padrón no es un pedido caprichoso, sino una necesidad vital de ahorro económico y de tiempo debido a las distancias que deben recorrer. Sin este beneficio, los alumnos se ven obligados a interrumpir sus jornadas, volver a sus alquileres para cocinar y regresar a la facultad, enfrentándose a horarios que no siempre coinciden con la dinámica de una vida independiente y precarizada.

​La realidad en el norte dista mucho de los beneficios que gozan los estudiantes en otras grandes urbes universitarias del país, como La Plata, donde existen becas de comedor consolidadas y subsidios en tarjetas de transporte que alivian el presupuesto mensual. Aquí, el estudiante del interior se siente huérfano de esas políticas al no poder acceder a un plato de comida por falta de cupos disponibles. La transición de un pueblo chico a la "gran urbe" de Orán es un impacto que se siente en los primeros meses, pero que amenaza con volverse crítico conforme avanza el año y los recursos escasean.

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