
A los pies del Milagro": el padre que camina 250 kilómetros para rescatar a los amigos de su hijo
Locales10/09/2026La devoción por el Señor y la Virgen del Milagro vuelve a conmover las rutas del norte argentino con historias de entrega, fe y transformación. Entre los miles de fieles que avanzan rumbo a la catedral salteña se encuentra Orlando, un padre que emprendió la extensa caminata de 250 kilómetros no solo motivado por la gratitud personal, sino con la misión de guiar y proteger a su hijo de 15 años y a siete de sus compañeros de colegio.

La iniciativa nació de los propios adolescentes, quienes le pidieron a Orlando que los acompañara al no contar con un adulto que asumiera la responsabilidad del viaje. Con la experiencia de haber realizado el trayecto años atrás junto a su familia, el devoto asumió el desafío de velar por el grupo, convirtiéndose en una figura de contención para jóvenes que atraviesan momentos difíciles: "Tengo la posibilidad en este momento de agradecer por todo lo que tengo. Tengo hijos del corazón a cargo y me pega muy fuerte porque tienen mucha carencia de afecto", confesó emocionado.
La rutina de los peregrinos implica jornadas agotadoras que comienzan antes del amanecer. Entre el descanso escaso y la atención constante a las necesidades de los chicos, Orlando asegura que el cansancio físico pasa a un segundo plano frente al sostén espiritual de la marcha. "Hoy me tocó dormir dos horas, me levanté a las 4:30 y parece que hubiese dormido 12 horas", relató al describir la energía renovada con la que afronta cada tramo junto a los adolescentes.

Más allá del esfuerzo en la ruta, el verdadero motor de esta travesía radica en brindarles a los jóvenes una oportunidad de sanación y cambio frente a contextos complejos o adicciones. Para Orlando, la peregrinación es un espacio de escucha y abrazo fraterno donde los chicos buscan salir adelante. "El propósito que yo llevo es que uno de los que yo llevé acá, el próximo año traiga a uno más y que ayuda en el servicio del peregrinar. Rescata a mi oveja, como dice el Evangelio", reflexionó sobre el impacto a largo plazo que espera generar en sus vidas.
A lo largo del camino, el grupo encuentra un pilar fundamental en la generosidad de los pobladores que salen a las rutas a brindarles agua, comida y palabras de aliento sin pedir nada a cambio. "Gente muy humilde hace un esfuerzo y te brinda todo: un vaso de agua, una ensalada de fruta, un abrazo. Nos reciben con toda la providencia del Señor y eso nos da fuerza para seguir", concluyó, destacando la solidaridad popular que transforma cada kilómetro en un verdadero milagro colectivo.







