
​En la antesala del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, especialistas advierten sobre la urgencia de abordar de manera integral los consumos problemáticos y la salud mental en jóvenes y adolescentes. Matías Kornetz, especialista en prevención de adicciones, conductas compulsivas y violencias, remarcó que romper el silencio y generar conversaciones abiertas y responsables entre las distintas generaciones constituye el primer paso fundamental para la contención y la detección temprana de situaciones de riesgo.

​Frente a un panorama donde las adicciones afectan a franjas etarias cada vez más tempranas, Kornetz destacó la necesidad de consolidar el trabajo articulado a través de la teoría de las «cuatro C»: el colegio, el club, la capilla y la casa. En este esquema, el ámbito educativo permite desarrollar habilidades emocionales, los clubes y organizaciones comunitarias brindan espacios de contención social, y el hogar se posiciona como el núcleo central para la construcción de valores y el fortalecimiento del proyecto de vida.

​Respecto al debate sobre el abordaje penal en menores de edad en contexto de delito, el especialista señaló que la mayoría de los casos ocurren atravesados por el consumo problemático y la vulneración previa de derechos. En ese sentido, sostuvo que la respuesta exclusivamente punitiva no resuelve la problemática de fondo si no se acompaña de medidas curativas, educativas y de rehabilitación integral que eviten la reincidencia y promuevan una verdadera inclusión.
​Para concluir, Kornetz enfatizó que ante la sospecha o detección de ideas de autolesión en un familiar o allegado, resulta primordial hablar del tema de forma directa y empática para evaluar el riesgo. Ante escenarios de crisis o riesgo inminente, se debe actuar como primer respondedor buscando apoyo profesional inmediato a través de los centros de salud o recurriendo a las líneas gratuitas de atención, como la línea 141 del SEDRONAR o la línea 135 de asistencia al suicida.






