

Ante la posibilidad de que el fenómeno conocido como “Súper Niño” genere condiciones de mayor humedad y precipitaciones intensas, comienza a tomar relevancia la necesidad de anticiparse y reforzar las tareas de prevención en distintos sectores de Orán y zonas cercanas.
Uno de los puntos que requiere especial atención es la limpieza y el mantenimiento de los canales de desagüe, especialmente aquellos ubicados en sectores periféricos y áreas que históricamente pueden verse afectadas por la acumulación de agua.

El escenario requiere medidas inmediatas: revisar el estado de los principales canales y desagües, retirar basura, ramas, sedimentos y malezas, despejar alcantarillas y puntos de escurrimiento, detectar sectores críticos y establecer un cronograma de mantenimiento periódico. La anticipación es fundamental, ya que esperar a que comiencen las lluvias intensas puede dificultar las tareas y aumentar los riesgos de anegamientos y desbordes.
La presencia de residuos y otros elementos puede reducir considerablemente la capacidad de estos canales para conducir el agua. Por eso, realizar tareas de limpieza con anticipación permite mejorar el escurrimiento y disminuir las posibilidades de desbordes o anegamientos durante episodios de lluvias fuertes.
La prevención no debe limitarse únicamente a los momentos en que se presentan las emergencias. El mantenimiento periódico de canales, alcantarillas y desagües debería formar parte de una tarea constante, especialmente en una región como Orán, donde las características climáticas requieren atención durante la temporada de mayores precipitaciones.

En este contexto, resulta importante comenzar desde ahora con las tareas de revisión, limpieza y mantenimiento, identificando los sectores que necesitan intervención y evitando que la acumulación de residuos termine convirtiéndose en un problema cuando lleguen las lluvias.
La prevención también requiere del compromiso de la comunidad. Evitar arrojar residuos en canales y espacios destinados al escurrimiento del agua es una acción sencilla pero fundamental para mantenerlos operativos.
Más allá de quién tenga a su cargo cada tarea, el objetivo debe ser común: anticiparse, mantener y preparar la infraestructura para reducir riesgos y proteger a los vecinos frente a posibles períodos de precipitaciones intensas.







