
"No defiendo partidos, defiendo salteños": Jarsún expuso las deudas de Nación con el norte
Política05/06/2026
La gestión pública en el interior de Salta se ha transformado en un verdadero ejercicio de equilibrismo diario, donde el Ministro de Gobierno, Ignacio "Nacho" Jarsún, reconoce encontrarse atrapado en una pinza invisible: una demanda social que no da tregua y una coparticipación que se diluye al ritmo de la recesión económica.
En este escenario de asfixia financiera, el funcionario provincial expuso cómo Salta tiene que salir a apagar incendios que históricamente correspondían a las arcas de la Nación. Jarsún fue tajante al definir su postura frente al complejo escenario político y económico: "Claramente uno cuando llega a lugares no defiende intereses de partidos políticos que haya que defender, sino intereses salteños". Bajo esa premisa, lamentó que la provincia deba absorber costos millonarios, como el bache de dieciocho mil millones de pesos para sostener el incentivo docente, la cobertura de medicamentos oncológicos, la custodia de las fronteras y el financiamiento de infraestructura clave como la ruta 51.
En el corazón de esta crisis, el norte y las localidades vecinas sienten con mayor fuerza la histórica desigualdad federal, reflejada de manera brutal en un servicio de transporte público deficiente y con tarifas que asfixian el bolsillo trabajador, llegando a rondar los dos mil pesos por viaje. Pero si hay un elemento que define la trinchera del día a día del ministro y su articulación con los municipios, es la batalla por el agua. Jarsún detalló la cruda realidad estructural de Aguas del Norte, donde de trescientos sesenta mil usuarios apenas noventa mil cuentan con un medidor, y remarcó que el objetivo de fondo es "que algún día podamos tener medidores en toda la provincia", ya que esto permitiría "pagar definitivamente lo que consumís" y ayudaría notablemente a la responsabilidad y al cuidado del recurso.
La paradoja de la gestión se vive en el territorio con una mezcla de alivio y frustración técnica. La reciente habilitación de nuevos pozos de agua trajo la ansiada presión a barriadas históricamente postergadas, pero desnudó otro problema estructural: si se abren las válvulas por completo, la fuerza del caudal hace reventar las cañerías obsoletas que llevan décadas bajo tierra. "Nosotros estamos haciendo una compra de material y vamos a empezar a hacer algunas obras en conjunto con la Municipalidad, que colabora muchísimo porque pone las manos de obra, la máquina, y nosotros vamos poniendo los materiales", explicó Jarsún para graficar este proceso a pulmón que requiere tiempo por ser una obra muy costosa. El ministro defendió la estrategia argumentando que "primero queremos disponer del agua y después empezar a trabajar en la distribución".
Mientras Jarsún intenta jerarquizar la política local mediante la capacitación presencial de concejales, el malestar social también apunta hacia aquellos funcionarios que parecen enterarse de los problemas ambientales y vecinales únicamente cuando explotan en la prensa. En este laberinto de parches, escasez y promesas cruzadas, el Ministro de Gobierno cerró el diálogo valorando la posibilidad de "contar a la gente lo que venimos haciendo y las situaciones que vivimos día a día", demostrando que detrás de las grandes discusiones macroeconómicas del país, la verdadera política se define en algo tan humano y urgente como tener agua con buena presión, medicamentos en el hospital y rutas transitables para no quedar aislados del mapa.







