"No se pongan a llorar, hagan empanadas o café: hay que trabajar por los hijos": el testimonio de Miriam

Galerías21/05/2026

Recorriendo la ciudad nos encontramos con Miriam, una madre soltera de cuatro hijos que se convirtió en un ejemplo de resiliencia y cultura del trabajo. Desde su puesto ambulante en una zona escolar, donde adapta la mercadería al frío vendiendo desde café boliviano hasta artículos para el juramento de la bandera, compartió su historia de esfuerzo y dejó una profunda reflexión para la comunidad.

Su rutina no conoce de descansos: vende verduras tres veces por semana, los sábados y domingos atiende en la feria y, cuando sus hijos no tienen obligaciones escolares, la ayudan en el puesto. Con orgullo, Miriam aseguró que empujar su carro por la calle no le da vergüenza porque es un trabajo digno, e instó a otras madres a no resignarse ante la crisis, recordándoles que las necesidades de los chicos deben ser el motor principal para salir adelante.

El objetivo central de tanto sacrificio es garantizar que sus hijos accedan a la educación superior, un anhelo por el cual ahorra minuciosamente cada día. Para ella, la meta de los padres no termina en el quinto año de la secundaria, sino cuando los jóvenes obtienen un título en la universidad o en carreras como enfermería, docencia o la policía, logrando así las herramientas necesarias para un futuro mejor.

En su mensaje directo a la comunidad, la trabajadora expresó: "Yo le invito a todas las mujeres de Orán a que se motiven y trabajen, que no se pongan a llorar porque les falta la comida". Miriam explicó que el motivo principal para mantenerse activa es la responsabilidad hacia los hijos, asegurando que cuando ellos necesitan comer no se puede perder el tiempo esperando soluciones ajenas, sino que hay que buscar la idea, salir a vender pan casero o café y remar la situación para asegurar el plato de comida en la mesa.

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