
La llegada de las bajas temperaturas ha disparado las consultas por cuadros respiratorios, impulsados por la circulación de la Influenza A y una molesta tos persistente que confunde a los pacientes.
Al respecto, el médico neumonólogo Moisés Yarade advierte que muchas de estas afecciones crónicas no son resfríos nuevos, sino casos de hiperreactividad bronquial que quedaron como secuela en una gran proporción de la población tras haber padecido Covid-19. Esta condición inflama las vías aéreas y suele arrojar resultados normales en los estudios rutinarios de los médicos clínicos, por lo que el especialista demanda un abordaje con tratamientos combinados y prolongados para lograr una desinflamación efectiva de los bronquios.
En el intento de aliviar el malestar, el doctor Yarade señala que las familias suelen recurrir a remedios caseros tradicionales que resultan totalmente contraproducentes para la salud. El uso de vapor de agua con eucalipto o sal es un error frecuente, ya que el aire a alta temperatura agrede las vías respiratorias y obliga al cuerpo a producir más moco como un mecanismo de defensa, empeorando la obstrucción.
Asimismo, el profesional advierte sobre los peligros mortales de la calefacción doméstica con braseros o artefactos sin tiro balanceado en ambientes cerrados debido al consumo silencioso de oxígeno, mientras que el uso de aires acondicionados en modo calor reseca el ambiente al extremo, requiriendo siempre dejar una ventana mínimamente entreabierta para evitar la irritación extrema al despertar.
Frente a este escenario, establecer criterios de alarma claros resulta fundamental para saber cuándo acudir de urgencia al servicio de guardia. Aunque el especialista indica que un cuadro de congestión y dolor de garganta común puede monitorearse en el hogar hasta un límite de cinco días, la aparición de ciertos síntomas rompe cualquier margen de espera.







