Más allá de la pasión: ¿Por qué el fútbol nos moviliza tanto emocionalmente?

Salud10/07/2026

En Argentina, el fútbol se vive con una intensidad que, en ocasiones, desborda los límites de lo meramente deportivo. Para analizar este fenómeno, conversamos con el Licenciado en Psicología Nicolás Ralle, quien nos ayudó a desentrañar qué ocurre realmente en nuestra mente cuando el resultado de un partido condiciona nuestro estado de ánimo y comportamiento.

El especialista explica que esta conexión extrema se basa en procesos profundos de identificación. Según Ralle, "el hincha se identifica con el equipo, y en eso que yo me identifico, también hago un envío de mi propio yo, de mi propia persona a ese equipo". Este mecanismo psicológico hace que, cuando el club de nuestros amores sufre una derrota, el impacto sea vivido como un fracaso personal. "Es como que nosotros perdimos", señala el licenciado, advirtiendo que esa falta de distancia es la que dificulta la tolerancia a la frustración y dispara niveles de angustia poco saludables.

El análisis se vuelve más complejo al abordar la "psicología de las masas". Ralle advierte que, al integrarse en un grupo, el individuo suele delegar parte de su capacidad reflexiva en el colectivo. "La masa se maneja de una forma diferente al individuo y la masa tiene permitido todo", explica el profesional. Esta dinámica explica por qué, en contextos de fanatismo exacerbado, pueden observarse conductas que, en un entorno de racionalidad individual, serían impensables. Es un fenómeno que la cultura actual, potenciada por la inmediatez de las redes sociales, ha vuelto mucho más visible. Al respecto, Ralle añade: "Se nos baja la línea de que toda la semana va a ser perfecta si el equipo gana y toda la semana va a ser horrible si el equipo pierde".

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Ante este escenario, el Licenciado Ralle propone herramientas prácticas para el ámbito cotidiano. La clave, sostiene, reside en la capacidad de transformar la emoción bruta en lenguaje: "Poner en palabras es lo que ayuda a tramitar esa angustia y esas tensiones". En lugar de permitir que la frustración se manifieste a través de impulsos físicos, el psicólogo sugiere que la palabra es el canal más efectivo para recuperar la calma.

El profesional hace un llamado a los adultos para que asuman un rol activo como mediadores dentro del hogar. Especialmente frente a las infancias, el objetivo es enseñarles que el deporte es parte de la vida, pero no debe definirla. Como bien concluye Ralle, "el padre tiene que poder decodificar el mensaje del niño y enseñar que la victoria como la derrota son elementos que están desde el comienzo de la vida hasta el final". Una invitación necesaria para disfrutar del fútbol sin perder el eje de nuestra salud emocional.

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