
"Mi destino fue trabajar desde los siete años": El orgullo de Laura por una vida de lucha
Galerías30/04/2026 Belén CazónEn el marco de las vísperas del Día del Trabajador, la realidad cotidiana de San Ramón de la Nueva Orán se refleja en historias de resiliencia como la de Laura Marcela, una vendedora de tamales y humitas que personifica el sacrificio de quienes no conocen de feriados ni descansos. Ubicada diariamente sobre la Avenida Palacios, frente al Banco Macro, Laura sostiene su puesto sin importar las inclemencias climáticas, representando a un sector de la sociedad que encuentra en el trabajo la única herramienta de superación personal frente a un contexto económico complejo y el constante aumento de precios.
La historia de vida de esta trabajadora está marcada por la adversidad desde la infancia, habiéndose quedado sin padres a los tres años y comenzando su trayectoria laboral a los siete. A pesar de no haber podido cumplir su sueño de finalizar los estudios para ser aduanera, hoy vuelca todo su esfuerzo en garantizar que sus cuatro hijas tengan las oportunidades que a ella le fueron esquivas. Este motor familiar es el que impulsa jornadas que comienzan de madrugada y terminan en el hogar con las tareas domésticas, en una doble jornada que comparten miles de mujeres que equilibran el oficio y la crianza.
El relato también pone de relieve la importancia de la estructura familiar y el concepto de pareja como un equipo de apoyo mutuo. Junto a su esposo Miguel, trabajador de la construcción, Laura destaca que la clave para no rendirse reside en la colaboración compartida, donde las tareas del hogar y el sustento económico son responsabilidad de ambos. Este modelo de convivencia rompe con visiones tradicionales y demuestra que, incluso en situaciones de cansancio extremo o presupuestos ajustados, la contención emocional y la división equitativa del trabajo doméstico son fundamentales para sostener la dignidad del hogar.







