
El calendario dice que cada 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso, una fecha que nació cuando una pareja tailandesa decidió bloquearse los labios por más de 58 horas seguidas. Pero, seamos honestos: en San Ramón de la Nueva Orán, no necesitamos cronómetros ni récords mundiales para saber que aquí el afecto se vive a otra temperatura.
Besarse en el norte no es lo mismo que en cualquier otro lugar. Aquí, el beso compite con los 40 grados a la sombra y sale ganando. Es un gesto que tiene el ADN de nuestra tierra: es cálido, es frontal y tiene esa dulzura pegajosa que baja desde los cañaverales del Ingenio cuando el viento norte decide hacerse sentir.
Si hay un escenario que guarda los secretos de los primeros amores oranenses, ese es la Plaza San Martín. Bajo la sombra de los lapachos o frente a la mirada de la Iglesia Catedral, miles de parejas han sellado promesas que son tan nuestras como el "Corso Color". En Orán, el beso es el punto final de una caminata por la calle Egüés y el inicio de una historia que, muchas veces, termina en familia.
Pero más allá del romanticismo, la ciencia nos da la razón para seguir "besuqueando". Un beso apasionado activa hasta 30 músculos de la cara (un ejercicio ideal para mantenernos jóvenes) y libera oxitocina, la hormona que nos hace sentir bien, algo fundamental para combatir el estrés de la rutina diaria.
En una ciudad donde el saludo con un beso sonoro es la regla y no la excepción, este 13 de abril es la excusa perfecta para revalorizar ese contacto humano que nos define. Ya sea con un "pico" robado, un beso tierno a los hijos o ese saludo afectuoso que nos identifica como gente del norte, hoy festejamos que, a pesar del calor del trópico, no hay nada que queme más ,en el buen sentido,que un beso bien dado en nuestra querida Orán.







