
El incremento en los surtidores ya es una realidad tangible en las estaciones de servicio, donde los nuevos valores se reflejan de manera automática. Esta actualización no responde a una decisión arbitraria de los estacioneros o concesionarios locales, sino que se trata de un ajuste directo por sistema que impacta en las pizarras sin margen de maniobra para los comerciantes del sector.
En las estaciones de la ciudad, los nuevos valores para la nafta súper presentan una escala que inicia en Refinor a $2.130, seguido por YPF a $2.141 y alcanzando los $2.150 en Axion; mientras tanto, las opciones premium muestran a YPF Infinia en $2.292 frente a los $2.339 de la Quantum de Axion, en un contexto donde el Diesel Premium oscila entre los $2.435 en Refinor y los $2.510 del X10 de Axion, marcando una brecha de precios que se ajusta automáticamente por sistema en todos los surtidores.
La preocupación central radica en el efecto multiplicador que tiene el combustible sobre la matriz productiva, ya que cada aumento en el flete se traslada de inmediato a los productos esenciales. Esto impacta directamente en la canasta básica, afectando el precio de alimentos como la carne, que tras las subas de la semana pasada, vuelve a estar en la mira ante la imposibilidad de sostener los costos de logística actuales.
El escenario económico se vuelve cada vez más delicado para el bolsillo del consumidor, dado que la inflación continúa presionando sobre un salario mínimo que queda relegado frente a los incrementos constantes. En este contexto, productos que antes eran de consumo cotidiano comienzan a transformarse en un verdadero privilegio, mientras se aguarda el impacto final que estas nuevas tarifas tendrán sobre el índice de precios de este período








