
Odontólogos en Orán: “Queremos trabajar, pero el IPS no nos deja otra opción”
Salud19/03/2026 Belen CazonLa situación entre el IPS y los profesionales de la odontología ha llegado a un punto de quiebre que parece no incomodar a las autoridades de la obra social. Según advirtió el Dr. Hugo Chagra, se ha "estirado el hilo hasta que se cortó", dejando a miles de afiliados sin cobertura efectiva. El trasfondo de esta parálisis no es solo una falta de acuerdo económico, sino una aparente conveniencia financiera para el organismo provincial: mientras el conflicto persiste y los consultorios permanecen cerrados para la obra social, el IPS retiene fondos que no se facturan, capitalizándose a costa de una salud bucal que hoy el paciente debe costear de su propio bolsillo.
El desinterés por resolver la crisis se manifiesta en una brecha arancelaria insostenible. Mientras el valor ético de una consulta ronda los $43.000, el IPS pretende abonar apenas $11.000, y lo hace con retrasos que llegan a los tres meses. Esta cifra no alcanza siquiera para cubrir los costos operativos de los materiales e insumos, que cotizan a valores de mercado, transformando la práctica profesional bajo convenio en una actividad a pérdida. Para los odontólogos, la negativa a actualizar estos montos es una señal clara de que la obra social ha decidido desentenderse de la prestación real.
A este panorama se suma la imposición de un sistema de digitalización que, en palabras de Chagra, actuó como la gota que derramó el vaso. Se les exige a los profesionales una inversión privada en tecnología y conectividad, además de una carga burocrática de datos y "tokens" que consume el tiempo de la consulta médica. Los profesionales denuncian que estos sistemas están desactualizados y funcionan más como una traba para la autorización de prácticas que como una herramienta de eficiencia, lo que termina por desanimar al odontólogo de continuar atendiendo por cartilla.
Finalmente, el deterioro del servicio se refleja en el drástico recorte de las prestaciones autorizadas, que pasaron de diez a solo dos por paciente tras la pandemia. Ante la imposibilidad de brindar un tratamiento integral, los profesionales proponen un "sinceramiento" del sistema: abrir el padrón para que el IPS pague lo que pueda y el paciente elija libremente abonar un plus por el resto del valor. Sin embargo, la respuesta del organismo sigue siendo la inacción, una postura que el Dr. Chagra describe como de "comodidad", ya que el ajuste no lo paga la estructura política, sino el afiliado que sigue aportando por un servicio que ya no recibe




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