
Martina Oliva: el "amor" no pudo contra la evidencia de 31 viajes narcos
Policiales13/03/2026 Belén CazónEl cierre del juicio contra Martina Oliva y su entonces pareja dejó una postal de frivolidad que choca de frente con la dureza de la realidad penal. Mientras los efectivos de Gendarmería Nacional le colocaban el chaleco antibalas y las esposas, la ex modelo —condenada a siete años de prisión por narcotráfico— se permitió una última preocupación estética: pidió a los pocos periodistas presentes en la sala de los Tribunales Federales que, si publicaban fotos, "que sean lindas", porque las anteriores le resultaban "horribles".
Ese semblante, que incluyó sonrisas con su abogado defensor de llamativo saco bicolor, contrastó con la lectura del perito y la contundencia de un Tribunal que no se dejó conmover por relatos románticos. Según los detalles aportados por el periodista Javier González, la estrategia de la defensa intentó sostener que Oliva actuó por "amor" o desconocimiento. Sin embargo, el Tribunal fue taxativo al adelantar que en esa sala no se estaban juzgando sentimientos, sino hechos punibles.
La investigación desnudó una logística profesional que excedía cualquier impulso sentimental. Se comprobaron 31 viajes desde Buenos Aires a Salta, una frecuencia que la Justicia consideró suficiente para demostrar la habitualidad de la maniobra. Pero la prueba documental más demoledora fue el rastro digital: el mismo día de una entrega de marihuana en la zona norte de la capital salteña, impactó en la billetera virtual de Martina un depósito de seis millones de pesos. Demasiada coincidencia para una supuesta ignorancia.
El entramado familiar también quedó expuesto en el debate. Conversaciones entre el líder de la banda y su madre revelaron planes para lavar el dinero de la droga mediante la apertura de una cervecería y una carnicería, señalando a la madre de la joven como una pieza clave en la recepción de los fondos.
Por ahora, la ex modelo gozará del beneficio de la prisión domiciliaria hasta que la condena quede firme. El próximo 19 de marzo se darán a conocer los fundamentos de la sentencia, momento en que la defensa iniciará el camino de la casación. No obstante, el margen de maniobra es estrecho: el delito por el que fue juzgada contempla una escala de 6 a 12 años, y con una condena de 7, la posibilidad de evitar la prisión efectiva parece esfumarse con la misma rapidez con la que se cayeron las coartadas en el estrado.








