
En su paso por el programa Ladran Sancho, Ignacio Jarsún no se guardó nada y arremetió directamente contra la narrativa de la diputada nacional Emilia Orozco, tildando su discurso de inconsistente frente a la asfixia financiera que hoy padecen los municipios salteños. El Ministro de Gobierno expuso una contradicción política de fondo: mientras Orozco defiende desde su banca el recorte del 50% de los recursos nacionales y la parálisis total de la obra pública, la Provincia debe "hacer malabares" para sostener derechos básicos como el incentivo docente o los medicamentos oncológicos que Nación dejó de cubrir. Jarsún puso en jaque la lealtad de los legisladores oficialistas, cuestionando cómo pueden avalar un ajuste que castiga directamente a sus propios territorios y dejando claro que, para el Gobierno de Salta, el relato de austeridad de la diputada choca de frente con la realidad de una gestión provincial que hoy tiene que terminar sola las obras que el gobierno central abandonó.
En cuanto a la intervención directa en el territorio, Jarsún detalló que el Barrio 4 de Junio representa un desafío de escala mayor, ya que su explosión demográfica lo ha convertido en un asentamiento con dimensiones superiores a las de Aguas Blancas, superando cualquier capacidad de respuesta municipal previa. La pieza clave de esta gestión es un nuevo pozo de agua de alta potencia que, con un potencial de 250 milímetros, logró cubrir la demanda de más de mil familias con una sola perforación, optimizando recursos y tiempos de obra. El Ministro fue tajante al señalar que esta infraestructura no solo busca llevar el servicio, sino formalizar la vida de los vecinos: el plan provincial contempla erradicar definitivamente el sistema de mangueras e instalar medidores para garantizar un uso responsable, sumando además tecnología de monitoreo en tiempo real para asegurar que el acceso al agua potable sea un derecho estable y controlado, lejos de la precariedad habitacional del pasado.
Finalmente, Jarsún concluyó su intervención remarcando que gobernar en un contexto de recursos cercenados y obras paralizadas requiere una gestión basada en prioridades reales y no en eslóganes. El Ministro dejó en claro que la provincia no solo está cubriendo los baches financieros que dejó Nación en materia de salud y educación, sino que está asumiendo la responsabilidad técnica de transformar asentamientos informales en barrios con servicios de calidad. Pese a la falta de acompañamiento de los legisladores nacionales del oficialismo, la respuesta a las necesidades básicas de los salteños sigue siendo la prioridad absoluta de la agenda provincial.







