Boca deslumbro en la noche del Sur

Deportes05/03/2026 Belén Cazón

En la Fortaleza Granate, el Xeneize ganó, gustó y goleó a Lanús por 3 a 0. Ascacíbar y Merentiel, con un doblete, fueron los autores de los tantos en el mejor partido del ciclo Russo-Úbeda.

Boca arrancó mejor y lo reflejó rápido en el resultado: a los 15 del PT llegó el gol de Ascacíbar. El ex Estudiantes tuvo su debut goleador con la Azul y Oro con una volea espectacular que se desvió en Canale y abrió el marcador.

Demostrando que no fue un golpe de suerte, el Xeneize siguió atacando con variantes y a los 30’ llegó el segundo: de cabeza Merentiel, tras una gran asociación por la izquierda entre Blanco y Aranda que terminó definiendo el goleador uruguayo.

Con Lanús rozando el nocaut física y futbolísticamente en el ST, Boca pegó el tercero con otro de Miguel Ángel Merentiel, tras un pase de nivel élite de Paredes con el borde externo que lo dejó mano a mano. El uruguayo la empaló con sutileza para sellar la goleada.

Fue el mejor partido del ciclo del DT Xeneize. Por la envergadura del rival —vigente campeón de la Recopa y la Sudamericana, que venía de derrotar a Flamengo— y por cómo Boca dominó el encuentro de principio a fin.

Actuaciones individuales estelares si las hubo. Tomás Leandro Aranda, con apenas 18 años, fue la figura de la cancha. El enganche Made in Boca Predio dio una verdadera clase de fútbol: criterio, técnica, sacrificio y temperamento. Un perfil que Boca necesitaba hace tiempo y que hoy no es solo futuro, también es presente. Eso sí, paciencia: ante el primer bajón de nivel se lo va a matar, y eso es lo que menos necesita el pibe.

También hay que destacar el mediocampo: Paredes, Ascacíbar y Delgado funcionaron como un engranaje perfecto. Delgado más retrasado cubriendo espacios para darle libertad a Paredes, el Chelito fue el socio ideal para todos. El campeón del mundo tuvo un partido para encuadrar: en campo rival solo erró cinco pases y en campo propio uno. Ascacíbar, además del gol, fue clave en la recuperación y el equilibrio.

Úbeda encontró el equipo y, sobre todo, cómo hacerlo funcionar. Se sintió un orden en defensa y en ataque que Boca no había mostrado en lo que va del año. El equipo jugó distinto: los ataques no fueron solamente centros de Blanco.

Al fútbol se juega con enganche. En la historia de Boca los grandes equipos tuvieron uno: Riquelme o algún otro en ese sector. Aranda hoy cumple esa función y Boca debería potenciarlo ahí.

Noche perfecta para Úbeda. La idea de un equipo lógico le dio una vida más y ahora habrá que ver si pueden sostener este funcionamiento en lo que queda de temporada.

Lanús, por su parte, salió con dos bajas importantes respecto al XI campeón: Castillo, vendido a Fluminense, y Marcelino Moreno, lesionado. Se sintió la falta de esos perfiles. Sin un referente claro en ataque ni el 10 que aportara creatividad, todo recayó en centros desde las bandas.

Resaca de campeón para el equipo de Pellegrino, que mostró una actitud muy distinta a la del Maracaná. Impotente y sin saber cómo contrarrestar el orden de Boca. Sin Moreno como generador de juego, la única vía ofensiva fueron los centros y los córners, donde el equipo fue inofensivo.

No se duerma en la gloria, campeón.

Boca jugó como demanda su historia: con enganche, contundencia y a cara de perro.

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