Del árbol a la alacena: El renacer de la banana salteña que venció al descarte

Locales03/03/2026 Belén Cazón

En el corazón de Orán, la comunidad Tupí Guaraní transformó la frustración de ver su cosecha perderse en una oportunidad de oro. Con el nacimiento de "Iguopeigenda", la harina de banana verde llega para revolucionar la cocina saludable y salvar el sustento de cientos de familias.

Lo que hace unos meses era una postal de desolación —toneladas de banana perdiéndose en el suelo por la falta de precio en el mercado— hoy es un aroma a producción fresca y esperanza. En Río Blanco Banda Sur, a solo cinco kilómetros de Orán, el paisaje agrícola de Salta está cambiando de forma irreversible.

La comunidad, lejos de rendirse ante las 2.900 hectáreas que históricamente saturaban el mercado de verano, decidió "cambiar las reglas del juego". De la mano de la capacitación del INTA y el empuje de referentes como Francisca Cabezas, nació Iguopeigenda, un proyecto colectivo que convierte el excedente en un producto de alto valor agregado: harina de banana verde.

Mucho más que un "Plan B"

"Era desesperante esperar nueve meses para que luego tu producción no tuviera precio", recuerda Francisca. Pero el proyecto no se trata de aprovechar los restos; se trata de excelencia. La comunidad aprendió que el secreto está en el origen:

Manejo del cultivo: Mejoraron el tamaño y la calidad de la fruta, logrando una banana que compite mano a mano con la importada.

Selección Premium: No usan el descarte. Eligen el cacho sano y verde, garantizando una harina de calidad superior.

El proceso: Sol, limón y paciencia

El método es un equilibrio perfecto entre técnica y respeto por la naturaleza. Tras una limpieza rigurosa, la fruta se filetea y pasa por un baño de agua con limón para evitar la oxidación.

El secado se realiza en deshidratadores solares tipo túnel, diseñados por la propia comunidad para proteger el producto de cualquier contaminante. El resultado, tras la molienda y el tamizado, es doblemente útil: una harina fina para repostería nutritiva y un rebozador grueso que ya es el aliado estrella para las milanesas de la zona.

Un futuro con identidad propia

Este "antes y después" no solo significa evitar el descarte; es una declaración de independencia económica. Al transformar la fruta fresca en un producto no perecedero, los productores de Iguopeigenda dejan de ser víctimas del mercado estacional para convertirse en dueños de su propio tiempo y precio.

Hoy, cuando alguien ve estas bananas en Salta, ya no piensa que vienen de afuera. Son de acá. Y ahora, gracias a la harina, llegarán mucho más lejos de lo que el árbol alguna vez permitió.

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