
El UPD: Entre el Festejo de la "Promo" y la Responsabilidad Compartida
Provinciales03/03/2026 Belén CazónEl Último Primer Día (UPD) se ha instalado en la agenda educativa como un desafío que excede las paredes del aula. Tras la reciente intervención de la supervisora de nivel secundario, queda clara una postura institucional: la escuela no es responsable de los eventos privados, pero sí es garante del bienestar de los alumnos al ingresar al establecimiento.
Responsabilidad Civil y Parental: El Límite de la Escuela
Es fundamental distinguir dónde termina la potestad del colegio y dónde empieza la de los tutores:
Contratos Privados: El alquiler de quinchos, la contratación de DJs, seguridad y el catering para los festejos previos al UPD son responsabilidad exclusiva de los padres. Son ellos quienes firman como garantes de los locales.
Consumo de Alcohol: La supervisora fue tajante: es una realidad que los jóvenes consumen, pero la concientización debe nacer en el hogar desde 3ro o 4to año. El "mercantilismo" no puede estar por encima del cuidado de la vida.
Condiciones de Ingreso: La institución tiene la obligación de prohibir el ingreso o permanencia de alumnos que no estén en condiciones de salud adecuadas (bajo efectos del alcohol o falta de sueño extrema).
El Gasto del "Último Año": Un Freno al Mercantilismo
El UPD suele ser el puntapié inicial de una serie de gastos que asfixian a las familias. Se reportan cifras alarmantes:
Chombas de Promo: Costos de hasta $60.000 por alumno.
Presentaciones: Eventos que exigen escenarios, iluminación y sonido profesional.
La propuesta desde la Supervisión es "bajarle la espuma" al gasto. Se insta a los directivos a acompañar a los padres en la revisión de contratos para evitar estafas y a ofrecer los recursos del colegio (sonido, espacios) para que la situación económica no excluya a los alumnos más vulnerables.
El UPD no debe ser un problema "policial" o puramente administrativo, sino una oportunidad para fortalecer los equipos directivos. La clave reside en la transparencia de los fondos escolares y en la presencia física de los supervisores en las escuelas, dialogando con padres y docentes para que el último año sea una etapa de disfrute y no de conflicto.








