
En el mítico estadio Maracaná, Lanús derrotó por 3 a 2 al poderoso Flamengo y se consagró campeón de la Recopa Sudamericana por primera vez en su historia, gracias al global de 4 a 2 tras el triunfo en la ida por 1 a 0.
El partido arrancó como se esperaba: dominio de pelota del Flamengo contra un Lanús ordenado atrás y el Maracaná ardiendo por el momento adverso que atravesaba el local.
Contra todo pronóstico, a la media hora del PT, Castillo volvió a aparecer como héroe tal como en la ida. Aprovechó el pase que quedó corto de Ayrton Lucas para Rossi, con el arco libre, y le dio desde mitad de cancha para hacer delirar a los 4000 Granates que acompañaron desde el sur.
Con dos goles abajo en el global, Flamengo insistía para descontar. El tanto llegó de penal, tras una mano en el área: De Arrascaeta anotó y dejó la serie a un gol del empate.
El ST tuvo un ritmo similar. Se jugaba como quería Flamengo, mientras Lanús corría detrás de la pelota. Desde el banco, Filipe Luis movía fichas en busca del empate: ingresaron Paqueta y Jorginho para dominar el medio y empezó a sentirse aroma a igualdad.
Y así fue. A falta de cinco minutos para los 90’, le cobraron otro penal al Fla por falta a De Arrascaeta (aunque para mí hubo falta anterior contra un futbolista de Lanús). Desde los 12 pasos, Jorginho empató la serie y el campeón se definió en el alargue.
En el tiempo extra, el bravo Granate de Pellegrino, con resistencia, orden y coraje, aguantaba el empate. Flamengo insistía con sus individualidades, pero no lograba romper a una defensa visitante que fue un punto altísimo.
Cuando todo parecía dirigirse a los penales o al triunfo del Mengao, llegó el golpe. De la cabeza de Canale nació el tanto del triunfo: el central mandó a guardar su testarazo al fondo del arco de Rossi y desató la explosión. Bronca en la hinchada local, emoción en los 4000 bonaerenses que acompañaron esta hazaña.
En el clímax del partido, con Flamengo desesperado buscando un gol salvador, Aquino aprovechó un rebote. Con espacio de sobra, se mandó una carrera inolvidable, dejó a Rossi y a un defensor en el camino y liquidó el encuentro.
El equipo de Pellegrino se impuso con más hombres que nombres ante el plantel más importante del continente.
Lo que pasó en el Maracaná demuestra que, pese a las brechas económicas, el fútbol todavía le da lugar a las hazañas. A que un equipo valuado en 43,20 millones se imponga a otro de 223,70 millones.








