
"De la gloria eterna, a un segundo ciclo para el olvido", Marcelo Gallardo y un final anunciado en River
Deportes24/02/2026 Belén CazónLuego de una crisis prolongada, entre el cierre del 2025 y el arranque del 2026, Napoleón decidió dar un paso al costado tras una reunión con el presidente Stefano Di Carlo, luego de la derrota ante Vélez el fin de semana, que terminó siendo el último clavo en el ataúd del ciclo Gallardo. Se despedirá el jueves ante Banfield en lo que será su último partido dirigiendo al cuadro de Núñez.
Gallardo pasó de héroe a villano en la perspectiva de la gran mayoría de los hinchas. Realmente la decadencia del Muñeco como entrenador ha sido muy notoria: su 2022 fue para el olvido en River y derivó en su posterior despido. En 2023 tuvo un paso accidentado por Arabia, en el Al Ittihad, donde lo echaron un año antes del final de su contrato debido a malos resultados deportivos que lo dejaron sin clasificar a la Champions Asiática y a una pelea con el mayor referente de aquel equipo, Karim Benzema. Con los bolsillos llenos de petrodólares, volvió a River allá por agosto de 2024 luego de la racha negativa que sufrió Demichelis en su último tramo en el banco millonario, incluyendo también una relación desgastada con la hinchada y una dirigencia que no vio otra opción más que despedirlo. Mientras tanto, en Núñez volvió a instalarse la idea de un regreso épico, casi napoleónico.
En su segunda etapa por el Millonario no salió campeón y perdió su mística, esa que contagiaba a sus jugadores en el primer ciclo, y prueba de esto es que su equipo perdió fortaleza incluso en el Monumental. En el último tiempo sufrió 13 derrotas en los últimos 20 partidos de River. No ganó 9 de sus últimos 11 partidos como visitante. Es el equipo que más perdió en los últimos 15 partidos en el fútbol argentino, con 10 caídas. Son estadísticas de fin de ciclo hasta para Pep Guardiola.
Gastó millones en refuerzos que no estuvieron a la altura de River: el caso Castaño, donde se invirtieron en total 19 millones de dólares netos (la compra más cara de la historia del club) y actualmente el colombiano es suplente; la llegada de Driussi, donde se gastaron 10 millones y el delantero atraviesa una sequía de 14 partidos. Los campeones del mundo y los héroes de Madrid que llegaron junto a él vienen teniendo ciclos irregulares. Hay que tener en cuenta que son jugadores que cobran o cobraron sueldos importantes y que ninguno rindió de la mejor manera.
En total invirtió 87.500.000 en refuerzos desde su regreso, para quedarse en fase de grupos del MDC, no jugar la Copa Libertadores 2026, no ganar títulos y decepcionar continuamente al hincha.
River con Gallardo en 2019 era el que mejor y más rápido jugaba en el fútbol argentino y, por detalles, no bicampeonó en la Libertadores que perdió en dos minutos ante Flamengo. Ese River era una máquina: los laterales en ofensiva estaban en su mejor nivel, un medio que volaba con Nacho Fernández como motor y delanteros como Borré que estaban en estado de gracia. Todo fruto de lo que era Gallardo, que pedía intensidad los 90 minutos y planteaba equipos con presión coordinada y un ataque con variantes letales.
En comparación con el último tiempo, pareciera que los dirigieron distintos entrenadores. Quizás aparece la excusa de que son distintos planteles. En cuanto a lo económico, según Transfermarkt, en 2019 el plantel estaba tasado en 150 millones, mientras que actualmente está en 130 millones. Más allá de los 20 millones de diferencia entre ambos planteles, ¿qué cambió realmente?
Veremos el futuro del banco de River y qué decide Di Carlo, que junto a Brito también es responsable del momento crítico en cuanto a lo futbolístico que atraviesa el equipo, por darle la llave del club al DT y por pagar lo que sea por quien sea. Los nombres que aparecen en el radar son Hernán Crespo, Ariel Holan y quizás Aimar después del Mundial y trascendió que están en contacto con Chacho Coudet.
Será un dilema total encontrar quién reemplazará al Muñeco, que dejó una huella imborrable en la historia reciente del club, ganando dos Libertadores, incluyendo la más importante de la historia de la institución ante Boca en Madrid, títulos nacionales, identidad y, lamentablemente para él, un final que no fue de leyenda. La estatua en Núñez seguirá intacta, pero el recuerdo del hincha no, en la memoria del hincha millonario Napoleón se volvió un emperador que no quería irse del trono.








