
​A pocos días de la gran final, José Hinojo, el alma artesana de la comparsa artística Zu-Zu, revela los secretos de una estructura que lleva meses de trabajo y una inversión que supera los tres millones de pesos por traje.
​El Carnaval de Orán no es solo baile y espuma; es una industria silenciosa que late durante todo el año en los talleres de los artesanos. José Hinojo, quien lleva 16 años recorriendo el corsódromo (14 de ellos en la emblemática comparsa Zu-Zu), conversó sobre el desafío de mantener el brillo en una temporada que este año suma una exigencia inédita: diez noches de puntuación.
​El arte de "soldar" fantasías
​Lo que el público ve bajo las luces del corso comienza mucho antes, en pleno invierno. "Empezamos a trabajar en julio o agosto", explica José. Junto a Paola, la encargada de diseño, dieron vida a "Glamour Night", la propuesta de este año que fusiona el teatro de revista, el musical y la estética del cabaret.
​Uno de los datos que más sorprende es la técnica detrás de los espaldares y casquetes. Con 37 años de historia, en Zu-Zu ya no necesitan centímetros: "Es a ojo. Ya tenemos medidas estándar y el soldador arma las estructuras sobre una base fija que conocemos de memoria", confiesa el artesano.
​La economía del brillo: ¿Cuánto cuesta salir al corso?
​Participar en la categoría artística no es para cualquiera. José reveló cifras que ponen en perspectiva el esfuerzo de los comparseros:
​Inversión mínima: Un traje individual de alto nivel ronda los 3 millones de pesos.
​El lujo de las plumas: El ítem más caro sigue siendo la pluma de faisán, junto a los caireles y piedras que elevan el costo de cada pieza.
​El desafío de la "noche extra"
​Este año, el Carnaval de Orán extendió su calendario a diez noches de puntuación, una decisión que genera opiniones divididas. Para José, esto representa un problema logístico: "Muchos chicos estudian o trabajan afuera y después del 15 o 20 de febrero tienen que volverse. Hay que buscar reemplazos a último momento para no perder puntos por no cumplir con el mínimo de integrantes". Actualmente, Zu-Zu cuenta con 73 participantes, superando ampliamente el mínimo de 45 que exige el reglamento.
​Rompiendo tabúes: El hombre en el artístico
​Hacia el final de la charla, el debate se centró en la estética y la participación masculina. José fue tajante al comparar el evento con los carnavales de Corrientes o Tucumán: "Es una forma de presentar algo nuevo. No está mal que un cuerpo bien trabajado se luzca en el corso, tanto varones como mujeres. El público de Orán se está adaptando a este show profesional".
​Con la gran final programada para el próximo sábado, José y su equipo trabajan a contrarreloj. Mientras tanto, el artesano ya proyecta su labor fuera de las fechas carnestolendas, fabricando desde coronas de 15 años hasta piñatas, demostrando que en Orán, el arte nunca descansa.







