

Ayer, 21 de septiembre, una vendedora de flores de Orán vivió una situación que seguramente no olvidará.
Según relató, un joven pasó durante la mañana y compró un ramo. Más tarde, regresó en distintos horarios para llevar otros dos. En cada visita, adquiría las flores y las guardaba rápidamente.
La curiosidad pudo más y la comerciante finalmente le preguntó para quiénes eran los otros ramos. Entre risas, el muchacho respondió: “¿Para quiénes? Y… estoy con las tres”.
La inesperada confesión generó risas y convirtió una simple venta del Día de la Primavera en una anécdota digna de compartir.
Mientras algunos celebraron la llegada de la estación con un solo detalle romántico, este joven aparentemente decidió que en primavera florece todo… incluso el amor por triplicado.

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