
El espejismo porteño y la rosca mediática salteña: un intento de que la dirigencia se coma la curva
Política22/09/2026
En la alta política, las batallas no siempre se dan de cara y a la luz. La verdad es que, muchas veces, se arman primero en los escritorios porteños de ciertas usinas de noticias y después rebotan, como un eco interesado, en los portales locales. En las últimas semanas, se vio una movida mediática burdamente orquestada para sembrar dudas en el oficialismo salteño e instalar la versión de la existencia de un “Plan B” ya que Gustavo Saenz no se podría presentar como candidato por decisión de la Suprema Corte.
El chispazo inicial salió de una nota de La Política Online (LPO), un portal porteño con fama bien ganada de instalar operaciones, inflar internas provinciales y prestarles el micrófono a los sectores del PJ del AMBA. Con un título efectista sobre un supuesto «Plan B» o un «acuerdo del peronismo con Emiliano Durand si se cae la candidatura de Sáenz», tiraron al aire una hipótesis sin un solo dato firme, afirmando que el gobernador no será habilitado y que en el Instituto Patria ven al intendente de la Capital como una especie de «Caballo de Troya».
Como era de esperarse, varios portales locales de perfil opositor y con nostalgias de épocas que los favorecieron como medios, levantaron la posta al toque, intentando una bola de nieve que creció entre teorías de fuga, planes alternativos y notas que buscaban sugerir que en Grand Bourg había nerviosismo y ganas de ensuciar la cancha.
En el escenario de Buenos Aires, desde el kirchnerismo ven con malos ojos las fuertes críticas de Sáenz hacia Cristina y La Cámpora -a los que definió como una pyme- y la derrota de no haber logrado cooptar el PJ provincial.
En Salta, algunos sectores políticos que quedaron afuera hacen su juego para ver si pueden picar la relación entre el Grand Bourg y la municipalidad de la Capital y a generar incertidumbre entre los referentes del interior provincial: legisladores e intendentes. Apuestan al celo político y a que el clima se enrarezca.
Pero los viejos lobos de la política salteña —esos que tienen tierra en los zapatos, que recorren los departamentos del interior y saben lo que se habla en una mesa de fiscalización— se conocen el paño de memoria. Y no se comen la curva por lo que publica un portal a mil kilómetros de distancia. Y en Salta, se conocen todos.
Si miramos la realidad sin el filtro de la rosca, hay dos datos duros que desarman cualquier cuento de debilidad: Sáenz tiene números que acompañan y eso lo conocen los estudios a los que acceden solos algunos despachos de la Nación y de la Provincia: A pesar de la tormenta económica nacional y el tijeretazo a las provincias, Sáenz sostiene niveles de aprobación y de imagen positiva de los más firmes del Norte.
Por otra parte, en saencismo ha construido una red territorial que funciona porque no es un acuerdo de cúpulas agarrado con alfileres. Es una estructura viva, con intendentes, legisladores y referentes de toda la provincia que responden a un liderazgo que se consolida por encima de la “grieta”. Pensar que esa construcción se va a desramar por tres párrafos escritos en un escritorio de Capital Federal es no entender cómo se construye política en el interior.
Es cierto que hace ruido en Buenos Aires el espíritu provincialista del gobernador salteño, que se niega a tener jefes a 1600 kmts. de distancia y remarca que responde solamente a intereses de los salteños.
También, que quienes arman estas movidas mediáticas desde usinas porteñas de rumores, tienen acceso a esas consultoras de prestigio que les muestran números favorables a Sáenz, y que hacen que no les quede otro recurso que apelar a una versión judicial que anida en sus sueños húmedos: que la Suprema Corte le niegue la posibilidad de presentarse.
Y es que hay más de un dirigente salteño que pasa más tiempo hablando con los porteños que con los salteños, y creen que colgados de una pollera, bastará. Aún en una provincia en la que, salvo en contados militantes que perdieron sus beneficios kirchneristas, la imagen de esa facción del peronismo genera un gesto amargo a su mención.
Mientras en los portales se entretienen montando una guerra fría entre el gobernador y el intendente, la agenda diaria muestra algo muy distinto.
Estas maniobras mediáticas están pensadas justamente para eso: para hacer dudar a los cuadros intermedios. Cuando la oposición no encuentra los votos en la calle ni tiene una propuesta seria para mostrar, recurre al desgaste psicológico: tirar que «Sáenz podría no ser candidato», que «Durand se abre» o que «el espacio se rompe».
La conclusión es clara: Gustavo Sáenz conduce el espacio con el respaldo de la gente, las encuestas en la mano y el apoyo de los referentes de cada rincón de la provincia. Y ha logrado mantener el equilibrio entre su independencia de opinión y una buena relación con el Gobierno Nacional, con la visión de quien tiene una responsabilidad institucional sobre sus espaldas.
La fantasía judicial no tiene asidero según los que conocen los pasillos de la Justicia Nacional y los referentes del saenzismo más allegados al gobernador sonríen cuando ven esas operaciones. “Principio de revelación, como dicen los libertarios”, sostienen, afirmando que Gustavo Sáenz será candidato.
Todo este ruido no es más que humo para intentar desgastar desde afuera lo que no pueden mover desde adentro. Pero, en la política salteña, los que caminan la calle saben de sobra que comerse el amague los puede dejar en una posición complicada y sin sustento.

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