
La problemática de los animales sueltos en las rutas de nuestra región, que ya había sido señalada semanas atrás por las autoridades policiales como una grave amenaza para la seguridad vial, continúa vigente y agravándose diariamente. A pesar de los esfuerzos de la fuerza policial por realizar operativos de despeje, la falta de una política sancionatoria firme por parte de la fiscalía impide que estas acciones tengan un impacto duradero en la prevención de siniestros.
​La responsabilidad central recae sobre el accionar de la justicia, que ha optado reiteradamente por ordenar la devolución de los animales secuestrados a sus propietarios en lugar de aplicar sanciones ejemplificadoras. Esta postura judicial neutraliza el trabajo de prevención, dejando en evidencia una preocupante falta de respaldo a la labor de seguridad vial y permitiendo que la negligencia de los dueños de los animales continúe sin consecuencias, poniendo en riesgo constante la vida de los conductores.
​El tránsito de ganado sobre la calzada obliga a los ciudadanos a realizar maniobras de alto riesgo para evitar tragedias, en un escenario donde la falta de un control efectivo por parte de la fiscalía es el factor determinante. Ante esta situación, la comunidad exige una respuesta inmediata de los organismos judiciales para que, finalmente, se priorice la seguridad de los ciudadanos por encima de cualquier otro interés, terminando con la impunidad de los propietarios que utilizan las rutas como pastizales.
A continuación registro enviado por una vecina de la zona.






