
Ezequiel Velardes: "La vida pega fuerte, pero te enseño para que no te duela tanto"
Locales17/06/2026Ezequiel Velardes, un emprendedor de 34 años de nuestra ciudad, se convirtió en una figura viral en las redes sociales no solo por sus ocurrencias cotidianas, sino por la lección de vida que transmite a su hijo, Santino. Un claro ejemplo de este alcance es su reciente video publicado en el reel de Radio Metro, donde relata con humor el momento en que llevó a su hijo a la guardia de adultos, solo para ser derivado al área de pediatría al notar que, a pesar de su crecimiento, para su padre siempre seguirá siendo su "bebé". La pieza ha alcanzado niveles de audiencia sorprendentes con más de 720 mil visualizaciones, 62 mil likes, 1.200 comentarios y miles de interacciones de reenvío y compartido, logrando que personas de diversos países sigan compartiendo su historia, la cual se mantiene en tendencia.

Para este padre, la crianza trasciende lo habitual; se trata de una preparación constante para los desafíos del mundo real. Con la honestidad que lo caracteriza, Ezequiel sostiene que su misión principal es dotar a su hijo de herramientas emocionales, enseñándole que, aunque la vida puede golpear duro, la diferencia radica en la capacidad de mantenerse en pie gracias a los valores aprendidos en el hogar. Esta filosofía de vida se manifiesta en acciones concretas que fortalecen el vínculo entre ambos. Más allá de su labor diaria como emprendedor innovador, Ezequiel ha decidido integrar a su hijo en una tarea que define su ética familiar: el reparto nocturno de comida para personas en situación de calle. En tiempos donde la crisis económica suele cerrar las puertas a la solidaridad, este padre elige abrir las suyas y salir a buscar a quienes más lo necesitan, convencido de que la generosidad es una lección que no se enseña con palabras, sino con el ejemplo directo del servicio al prójimo.
La experiencia de compartir estos momentos nocturnos se ha convertido en el pilar fundamental de la educación de Santino. Ezequiel explica que, al mostrarle la realidad de otros, busca inculcarle la bondad, la hermandad y el valor de dar sin esperar nada a cambio. Para este oranense, el éxito de su emprendimiento no se mide únicamente en ventas, sino en la calidad humana de los pasos que su hijo da a su lado. Con cada recorrido por las calles de Orán, padre e hijo no solo entregan un plato de comida, sino que siembran una semilla de esperanza, demostrando que la empatía es el mejor legado que un padre puede dejarle a su familia.





