
La ciudad de Orán amaneció nuevamente bajo el reclamo de justicia por el fallecimiento de Javier René Mendoza, el remisero de Aguas Blancas que perdió la vida tras tres meses de agonía, como consecuencia de una brutal golpiza recibida el pasado 24 de febrero. Durante la mañana de hoy, su familia y allegados se manifestaron frente al edificio de tribunales, acompañados por su abogado querellante, el doctor Pablo Cisneros, para denunciar la lentitud judicial y la falta de detenciones que persiste en la causa.
El doctor Cisneros, en diálogo con Radio Metro, remarcó la gravedad del proceso y cuestionó duramente la actuación de la justicia. Según precisó el letrado, aunque el hecho fue denunciado oportunamente, el impulso investigativo recién se intensificó tras el deceso de la víctima. Actualmente, la preocupación se centra en que, de los seis principales imputados por el ataque, dos de ellos aún permanecen prófugos. La querella sostiene que existen indicios claros, incluyendo registros de comunicaciones, que sugerirían una posible connivencia y advertencias previas por parte de fuerzas de seguridad hacia los agresores.

El reclamo no solo apunta a la celeridad en las capturas, sino también a una revisión profunda sobre la seguridad en la frontera de Aguas Blancas. El doctor Cisneros calificó la zona como un sector vulnerable, cuestionando la real efectividad del Plan Güemes y otros operativos de seguridad que no han logrado evitar la consolidación de grupos que pretenden controlar paradas de transporte mediante el uso de la violencia. Ante la falta de respuestas contundentes, la familia de Mendoza ya prepara una movilización de mayor escala para la próxima semana, que se replicará en las localidades de Aguas Blancas y Orán, con el objetivo de que el caso no quede impune.





