
Día de la Seguridad Vial en Orán: "Los chicos saben las normas, pero los grandes se tienen que involucrar"
Locales10/06/2026La seguridad vial en San Ramón de la Nueva Orán atraviesa una crisis profunda que exige un replanteamiento urgente por parte de las instituciones y la comunidad. A pesar de los esfuerzos que lleva adelante la Policía Comunitaria junto a la división de Criminalística mediante talleres de concientización con niños de la ciudad, las estadísticas reflejan que las campañas educativas tradicionales no logran frenar la alarmante frecuencia de los siniestros viales. La reciente muerte de una joven de 26 años en un hecho vinculado al consumo de alcohol y la falta de medidas de protección expuso la crudeza de una problemática que, lamentablemente, la sociedad civil amaga con naturalizar.
Los especialistas señalan que el factor humano es responsable de más del 80 por ciento de los incidentes en la vía pública, superando ampliamente a las fallas vehiculares o los factores climáticos. El panorama diario en el área urbana de Orán evidencia un incumplimiento masivo de las normas más básicas de tránsito, donde la falta de iluminación en los rodados y la circulación sin el casco protector reglamentario se han transformado en una constante peligrosa. Las autoridades aseguran que el uso correcto del casco reduce drásticamente las consecuencias fatales en los impactos, pero la resistencia ciudadana a adoptarlo sigue siendo una de las principales barreras.
Uno de los mayores obstáculos que enfrentan las fuerzas de seguridad es la falta de colaboración comunitaria, que se manifiesta de forma directo en el uso de las redes sociales para alertar sobre la ubicación de los controles de alcoholemia y tránsito. Esta conducta colectiva, lejos de evitar una sanción económica, termina desarticulando los operativos preventivos y permitiendo que conductores en infracción sigan circulando, poniendo en riesgo sus propias vidas y las de terceros. Ante este escenario, referentes institucionales remarcan la necesidad de aplicar sanciones más severas y simultáneas para erradicar la complicidad digital que atenta contra el orden público.
Para revertir de raíz este flagelo, el debate actual apunta a una intervención multisectorial que no dependa únicamente de las actas de infracción de la dirección de tránsito. El desafío inmediato radica en involucrar activamente a escuelas, centros vecinales y clubes deportivos para generar un cambio cultural profundo desde la infancia. Sin embargo, para la población adulta que ya conoce las normativas vigentes, se reclama una fiscalización mucho más rigsuosa y directa en las calles que logre erradicar definitivamente las conductas de riesgo antes de que se cobren nuevas vidas en la región.





