

La ciudad de Orán conmemoró este 2 de junio el Día Nacional del Bombero Voluntario con una emotiva jornada de puertas abiertas que permitió a la comunidad conocer de cerca la valiosa labor que estos servidores públicos realizan a diario. Durante esta jornada, el Cabo Primero Daniel Guzmán compartió un testimonio profundo sobre lo que significa vestir el uniforme, destacando que su trabajo, más allá de la técnica y el equipamiento, está regido por una vocación inquebrantable de servicio. El cuartel recibió la visita de instituciones escolares, permitiendo que los más pequeños descubrieran el funcionamiento de los autobombas y la importancia de la prevención, transformando la curiosidad infantil en un reconocimiento hacia quienes arriesgan su vida para proteger a los demás.
Durante la entrevista, Guzmán profundizó en los aspectos operativos que definen el día a día en el cuartel. Explicó que el sistema de bomberos voluntarios se activa bajo protocolos precisos que dependen de la naturaleza de cada siniestro, ya sean incendios estructurales, forestales o rescates vehiculares. Con un nivel de profesionalismo riguroso, cada dotación se prepara constantemente para enfrentar situaciones límite, priorizando siempre la seguridad del equipo bajo la premisa de que el cuidado mutuo entre compañeros es esencial. Esta dinámica no solo requiere destreza física, sino también una fortaleza emocional capaz de sobrellevar la tensión de las emergencias, donde el entrenamiento es la herramienta clave para garantizar un desenlace exitoso.
La celebración fue también el escenario ideal para reflexionar sobre la responsabilidad ciudadana en situaciones de crisis. Guzmán hizo un llamado a mejorar la educación vial, enfatizando la importancia de ceder el paso ante la sirena, una acción que a menudo resulta decisiva para salvar vidas. Asimismo, el bombero rescató el lado más humano de la profesión, marcado por el apoyo incondicional de sus familias, señalando que el abrazo al regresar a casa es la mayor recompensa. En este Día Nacional, el cuartel de Orán reafirmó que, a pesar de los desafíos y los riesgos, la pasión por servir sigue siendo el motor que impulsa a cada integrante a continuar con la posta iniciada por los pioneros en 1884.






