
Esteban Droz: "Las segundas oportunidades son maravillosas" — Volver a pedalear tras la adversidad
Deportes27/05/2026
La historia de Esteban Droz, un odontólogo de 39 años oriundo de San Fernando del Valle de Catamarca, se ha convertido en un faro de resiliencia en el norte argentino. Su vida dio un giro radical hace ocho años tras un grave accidente en motocicleta que resultó en la amputación de su pierna derecha y un largo periodo de cuatro meses en coma. Lejos de dejarse vencer por la adversidad, Esteban eligió la vida y encontró en el ciclismo, un antiguo amor de su infancia que practica desde los cinco años, el vehículo perfecto para redescubrir sus límites y demostrar que la discapacidad es, muchas veces, una construcción que se puede superar con decisión y compromiso.
A pesar de las secuelas físicas, Esteban no solo regresó a las competencias, sino que se ha destacado en circuitos de ruta y montaña, adaptando su técnica de pedaleo a través de pedales a traba que le permiten ejercer fuerza incluso con un solo miembro inferior. El deportista reconoce que el inicio fue extremadamente difícil, recordando sus primeros entrenamientos donde el cansancio y la falta de aire lo obligaban a detenerse constantemente, pero destaca que el proceso fue, ante todo, un ejercicio de gratitud por la segunda oportunidad recibida. Para él, el ciclismo solitario se convirtió en un entrenamiento mental fundamental para fortalecer su espíritu.
La clave de su recuperación ha sido, según sus propias palabras, una red de contención incondicional compuesta por su familia, su pareja, sus hijos y amigos, quienes actuaron como el motor esencial para transitar el duelo y la adaptación a esta nueva realidad. Esteban enfatiza que el deporte no solo le permitió conocer lugares maravillosos y personas solidarias, sino que le otorgó la posibilidad de transmitir un mensaje activo a su comunidad y a sus hijos: el valor de no rendirse y de convertir las dificultades en plataformas para el crecimiento personal.
Hoy, Esteban se posiciona como un referente de inclusión que busca, a través de sus actos más que de sus palabras, motivar a otros a abandonar posiciones pasivas frente a los problemas. Lejos de considerarse un ejemplo especial, insiste en que cualquier persona, independientemente de su condición física, puede encontrar en la actividad física y en la determinación un refugio saludable. Su paso por eventos deportivos en la región, como el reciente desafío en Isla de Cañas, no solo dejó una huella física en el trayecto, sino un impacto emocional profundo en quienes fueron testigos de su capacidad para transformar una historia marcada por el dolor en un testimonio vibrante de superación.







