
​A pesar de la convocatoria nacional en defensa de la educación pública, las autoridades de la Facultad Regional de la Universidad Nacional de Salta, con sede en Orán, confirmaron que no participarán de la movilización en las calles. La decisión llama poderosamente la atención en el actual contexto de ajuste, ya que la gestión optó por mantener las actividades académicas y administrativas con total normalidad, limitando su adhesión al reclamo federal a la colocación de carteles y pasacalles en el frente del edificio.
​El profesor Eusebio Méndez justificó esta postura señalando que la mejor forma de defender la institución es cumpliendo con las tareas habituales y garantizando las clases para los alumnos. Esta actitud de la dirigencia local marca un fuerte contraste con el resto de las facultades del país y los gremios docentes, quienes sostienen que la gravedad del desfinanciamiento —que ya alcanza una pérdida del 50 % del presupuesto— requiere de una presencia activa y masiva en el espacio público para visibilizar el conflicto.
​La decisión de no marchar despertó críticas por la aparente pasividad de la institución frente a lo que muchos sectores consideran un ataque directo a la universidad gratuita. Mientras la comunidad educativa a nivel nacional se moviliza para exigir que se giren las partidas aprobadas por ley, en Orán la protesta quedará reducida a una expresión simbólica de "pegatinas", dejando en evidencia una visión dispar sobre cómo enfrentar la crisis presupuestaria que amenaza la continuidad de las casas de altos estudios en el interior del país.






