
La Plaza San Martín de Orán se consolidó una vez más como el epicentro de la economía popular con una nueva edición de la Feria de Pequeños Productores del NOA, un espacio que los vecinos ya adoptaron bajo el nombre de "el verdurazo". A pesar de las bajas temperaturas que obligaron a la comunidad a recurrir a abrigos pesados, el movimiento en el casco céntrico fue incesante desde tempranas horas, destacando la vitalidad de un sector que busca ofrecer alternativas frente al contexto inflacionario actual con productos frescos directamente de la finca.
En el corazón de la feria, los productores locales exhibieron una variada oferta de estación que incluyó desde verdes como acelga, apio y espinaca, hasta los primeros tomates y zapallitos de la producción zonal. Uno de los grandes protagonistas de la jornada fue la banana, un cultivo emblemático de la región que se mantiene como la opción preferida de los consumidores por encima de los cítricos, gracias a su disponibilidad constante y a las diversas variedades, entre las que destacan las injertadas y las tradicionales rojas.
La brecha de precios respecto al mercado común es uno de los principales motores de esta convocatoria, estimándose un ahorro cercano al 30% para los compradores. Para sostener estos valores competitivos, los feriantes implementaron estrategias de logística interna como el reciclaje de cajones y el uso de jaulas de transporte, evitando trasladar al consumidor los altos costos de los insumos. Además, la feria funciona como un espacio de resiliencia frente a las dificultades climáticas y los problemas de salud que afectan a algunos miembros de la asociación, quienes mantienen el compromiso de asistir incluso bajo condiciones climáticas adversas.
Más allá de la venta directa, el sector está impulsando un fuerte proceso de valor agregado mediante el emprendedurismo, transformando la materia prima en productos procesados como harina, chips y mermeladas de banana. Esta transición hacia la industrialización artesanal busca dar un salto de calidad en la economía regional, complementado con la labor de productores injertadores que diversifican la oferta de frutales. Con la mira puesta en agosto, cuando la organización cumplirá su segundo aniversario, los productores ya planifican celebraciones que refuercen el vínculo social y productivo que han forjado con la comunidad oranense.






