
La supervisora de Nivel Secundario de Orán, Sandra Zelaya, se pronunció sobre el reciente hecho de violencia ocurrido en una institución educativa local, lamentando profundamente lo sucedido. La funcionaria destacó que desde la semana pasada se viene trabajando de manera articulada entre los ministerios de Educación y de Seguridad y Justicia para fortalecer los protocolos de cuidado y prevención. Zelaya aclaró que estos mecanismos de intervención no son nuevos, sino que tienen años de vigencia, aunque en este contexto nacional y provincial se ha solicitado a las supervisiones intensificar su aplicación para garantizar el resguardo de los estudiantes.
Tras recibir el informe del establecimiento, la supervisora se constituyó en el lugar desde la mañana hasta la tarde para acompañar a los directivos, padres y alumnos afectados. Zelaya fue tajante al desmentir las versiones que circularon en redes sociales, las cuales hablaban de una gresca multitudinaria. Según explicó, el incidente involucró a tres alumnos de primer año que se encontraban jugando con lapiceras durante un cambio de hora. En ese contexto, uno de ellos extrajo un cuchillo tipo sierrita de sus pertenencias y lesionó a su compañero, quien afortunadamente se encuentra fuera de peligro, ya que la herida fue superficial.
La funcionaria subrayó que el alumno agresor y la víctima mantienen un vínculo de amistad, lo que pone de manifiesto la falta de dimensión de las consecuencias por parte de los menores ante actos impulsivos. Informó además que el colegio actuó de forma inmediata trasladando al joven herido a la sala de primeros auxilios y luego al hospital en compañía de la directora y su tutora. Actualmente, equipos interdisciplinarios del Ministerio de Educación se encuentran dictando talleres y trabajando directamente con los alumnos y las familias para abordar la situación desde una perspectiva pedagógica y de contención.
Finalmente, Zelaya hizo un firme llamado a la reflexión sobre la responsabilidad compartida entre la escuela y la familia. Si bien el Estado y las instituciones educativas aplican todas las medidas de prevención y protocolos vigentes, la supervisora remarcó que el rol de los padres es fundamental en la educación diaria de sus hijos. Enfatizó la importancia de que los adultos responsables supervisen qué elementos llevan los jóvenes en sus mochilas y qué conductas replican en el ámbito escolar, señalando que la seguridad integral de los estudiantes depende de un compromiso asumido desde el hogar.






