
Orán: Joven con esquizofrenia incendió su casa tras semanas sin medicación
Locales15/04/2026 Belen CazonLa falta de respuestas oficiales y la precariedad en el sistema de salud pública han puesto a una familia de Orán en una situación límite. Sandra, hermana de un joven de 27 años que padece esquizofrenia, relató con angustia cómo la ausencia de profesionales en el hospital local derivó en un episodio de extrema gravedad. El joven, que depende estrictamente de su medicación para llevar una vida normal, provocó un incendio en su vivienda alrededor de las ocho de la mañana tras una semana de crisis ininterrumpida. El siniestro fue alertado por vecinos, quienes dieron aviso a la familia mientras una de las hermanas se encontraba sola en las cercanías, evidenciando el estado de vulnerabilidad en el que se encuentra el paciente y la desesperación de Sandra ante un sistema que no responde.
El eje del conflicto no es la falta de recursos económicos de la familia, sino un vacío administrativo y profesional en el área de salud. Según explicó la entrevistada, aunque ellos pueden costear los fármacos, ninguna farmacia se los vende sin la receta correspondiente. El hospital no está emitiendo estas autorizaciones debido a una acefalía en el sector de salud mental; los médicos estarían de licencia o en proceso de renuncia debido a reclamos salariales. Esta interrupción del tratamiento ambulatorio rompió la estabilidad del joven, quien pasó de ser una persona funcional a un individuo en riesgo para sí mismo y para la sociedad, llegando incluso a no reconocer a sus propios familiares.
La descripción del cuadro clínico realizada por su hermana permite dimensionar la peligrosidad de la desatención. Cuando el joven entra en crisis por falta de pastillas, comienza a sufrir alucinaciones y pensamientos intrusivos que lo llevan a comportamientos violentos, ataques a viviendas de vecinos con piedras e incluso intentos de suicidio. A pesar de que sus hermanas intentan sostener una red de cuidado diario, cocinando para él y supervisándolo, sus obligaciones laborales y familiares les impiden una vigilancia de 24 horas, dejando al joven en una soledad que, combinada con la patología, se vuelve detonante de incidentes como el incendio ocurrido recientemente.
La familia hace un llamado desesperado a las autoridades municipales y sanitarias para que se restablezca de forma inmediata la atención médica y la firma de recetas. Sandra enfatizó que su hermano "no está en sí" desde hace una semana y que la situación es insostenible tanto para el núcleo familiar como para el entorno vecinal. La denuncia pone de manifiesto que la burocracia y la falta de personal médico no son solo problemas administrativos, sino factores que ponen en peligro real la vida de los pacientes psiquiátricos en la región, quienes quedan a la deriva cuando el Estado deja de garantizar su acceso al tratamiento.






