Quién es Horacio Pereira y cómo planea terminar con los "puntos rojos" del tránsito

Locales30/03/2026 Belen Cazon

El arribo de Horacio Pereira a la Gerencia de Tránsito de San Ramón de la Nueva Orán marca un cambio de paradigma en la administración de la seguridad vial local. Con una trayectoria que incluye el grado de comisario en la Policía Federal Argentina y una formación de élite supervisada por organismos internacionales en Estados Unidos, Colombia y Paraguay, Pereira traslada su experiencia en operativos de alta complejidad al ordenamiento de las calles de nuestra ciudad. Este nuevo rol representa un desafío mayúsculo para un profesional que, hasta hace poco, lideraba grupos de operaciones conjuntas bajo la órbita del Ministerio de Seguridad de la Nación, y que ahora busca aplicar esa disciplina estratégica en un área históricamente conflictiva.

La visión del flamante gerente no se limita únicamente a la sanción, sino que pone un fuerte énfasis en la conciencia humana y el impacto social de los siniestros. Pereira sostiene que el conductor debe entender que, en el caso de las motocicletas, el propio cuerpo funciona como carrocería y que las consecuencias de una imprudencia no terminan en el asfalto. Para el funcionario, el verdadero problema lo hereda el grupo familiar, que debe enfrentar situaciones críticas de discapacidad o duelo, transformando lo que parece una simple infracción en una tragedia social de largo alcance que afecta a toda la comunidad oranense.

En cuanto a la operatividad inmediata, la gestión de Horacio Pereira se enfocará en la implementación de controles rotativos y dinámicos para evitar la previsibilidad que suele generar fricciones con los vecinos en puntos fijos como la Avenida San Martín. Con la transición hacia el otoño y el estiramiento de las horas de oscuridad, las prioridades se centrarán en la fiscalización de luces, documentación y alcoholemia. El funcionario plantea que Orán debe convertirse en un ejemplo para la provincia de Salta, logrando que el respeto a las normas que el ciudadano exhibe en puestos de control nacionales o en otras ciudades se replique naturalmente dentro de su propio municipio.

 El plan de trabajo contempla una política de mediano y largo plazo que trasciende el uso del casco para atacar problemas de fondo a través de la educación vial en las escuelas. Reconociendo que la Gerencia de Tránsito suele ser una "trituradora" de funcionarios por la falta de resultados rápidos, Pereira apuesta a una gestión basada en la presencia territorial y la enseñanza. El objetivo es desarticular los focos rojos de conflicto detectados en el mapa de la ciudad, transformando la cultura del tránsito desde las bases para que el orden sea un beneficio compartido y no solo una imposición de la autoridad.

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